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| Foto 1 de 4 Juan Arrieta, Ana Ávila y Eduardo Arrieta. Fotos: Mireya López |
"La Flauta Mágica" de Mozart se escenificó en el Teatro Barakaldo
POR Txema Soria
Wolfgang Amadeus Mozart fue uno de esos genios que rara vez se dan en la Historia universal. Nacido en 1756, a los tres años ya daba muestras de un extraordinario talento musical. A los seis, como niño prodigio que era, ya había compuesto media docena de piezas, que todavía hoy se tocan. Su padre, Leopold, le llevó por toda Europa, de corte en corte, dando conciertos. Murió joven, apenas había cumplido 35 años, dejando tras de sí un legado musical que le convierte, con Beethoven, en el mejor compositor de la Historia. La última ópera que escribió y vio escenificada en vida fue ?La flauta mágica", que ayer se puso en escena en el teatro Barakaldo, prácticamente lleno, bajo la dirección musical de José Antonio Irastorza y la dirección escénica de Ángel Pazos, que también fue el tenor que interpretó el personaje de Tamino.
El significado del libreto, escrito por Mozart y el actor Emmanuel Schikaneder, ha sido objeto de diversas interpretaciones. Para unos es simplemente un cuento de hadas;otros recuerdan que el compositor fue iniciado en la logia masónica de Viena para advertir en la obra numerosos símbolos y muchas referencias a la masonería. El argumento nos cuenta que el príncipe Tamino y Papageno, un ser mitad pájaro y mitad persona, son sorprendidos por Sarastro cuando se preparan a huir con Pamina de su reino. El mago, que es un gran sacerdote, revela a Tamino que la Reina de la Noche es la potencia del mal y le promete a Pamina como esposa si supera tres pruebas rituales, algo que logra hacer de manera satisfactoria.
A pesar de la inclemencia del tiempo, un numeroso público acudió al teatro. Allí se encontraban Jaime Algorta y Mónica Ibargüen, que fueron con sus hijos, Iciar e Íñigo Algorta, Ramón Zabala, Ane Larrinaga, las hermanas Eudosia, Mari Luz y Esther Morillo, Dionisio Barrocal, Eduardo Arrieta y Ana Ávila con su hijo, Juan Arrieta, Cristina Larrumbide, Jon Álava, Marina Casín, que lucía una divertida visera, Javier Álava, Juan José Lázaro, Pilar Oyarzabal, Luis Zulueta, Irene Navarro, novia del director de escena, que esperaba impacientemente el inicio de la representación, Javier Presno y Lales Moreno con su hija, Leyre Presno.
También estuvieron Mikel Mancisidor, director de Unesko Etxea, Beatriz González, las hermanas María Jesús, Mari Asun, Carmen y Victoria Domingo Aldama, Rafael Muñoz, Alberto del Río, José María Domínguez, Belén Matesanz, Ana Casado, Javier Lagoma, Izaskun Zubia, Alberto Mendicute, Amaia Echeita, Leire Gorroño, las hermanas Mía y Andrea Sierra, Domingo Cañada, Ana Ranz, Ángel Martínez, Ángela Carrera, Usoa Bartolomé, Montse Fernández, el torero Gonzalo Gómez Guadalupe, Balbino Rojo, director del coro de Afectados de Parkinson, y Javier Echevarría, que ha escrito el libro ?50 años cantando?, que cuenta la historia del otxote Gastiak, de Lutxana Barakaldo.
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